viernes, 22 de diciembre de 2017

La victoria de Inés Arrimadas

Contundente, ese es el único adjetivo con el que puedo definir la victoria de Inés Arrimadas en las elecciones catalanas de este pasado 21 de diciembre. Oigan, no están reñidas las muchas diferencias ideológicas con la realidad.

La señora Arrimadas no es santo de mi devoción en temas muy importantes, pero Ciudadanos es el único partido del arco parlamentario catalán,  que ha mantenido una solidez inamovible en su defensa de la unidad de España frente al separatismo; eso es irrebatible. Ciudadanos fue la primera fuerza política en Cataluña que no tuvo complejos en usar la lengua común, el castellano, en el Parlament. A ese carro se unió posteriormente el Partido Popular, la derecha conservadora y nefasta que dejó los valores de la unidad de la Patria a un lado, cuando Aznar brindó en bandeja de plata, la cabeza de Alejo Vidal Quadras al corruptísimo y muy ORINABLE Jordi Pujol. 

Me sabe mal la derrota de Xavier Garcia Albiol, al que considero un tipo íntegro, honrado y valiente; pero cortado y coartado por la maquinaria propia de su partido. Ha sido el Partido Popular el único culpable de su debacle. Aunque Mariano Rajoy fue muy prudente durante toda la crisis separatista, en la aplicación del artículo 155 ha sido tibio, en exceso, con el lastre asqueroso y acomplejado del PSOE de Pedro Sánchez. El PSOE, partido golpista por expresa declaración de su fundador y por los desastres a los que nos ha llevado en 1934 y 1936; continúa sometido moralmente al yugo de Esquerra Republicana de Catalunya con quienes pactó en el 34, en el 36 y más recientemente en el tripartito que soportamos los catalanes.

Nada nuevo bajo el Sol. Los separatistas, que llevan casi 40 años de adoctrinamiento impune, han sido mayoría absoluta parlamentaria, aunque no en votos; se harán seguramente con el poder y continuaremos en la inestabilidad social, política, financiera y de empleo que hemos venido viviendo en Cataluña durante los últimos meses, con especial gravedad.

Un Puigdemont crecido, pero sin una base sólida, exige a Rajoy una reunión fuera de España para pactar políticamente el nuevo marco político; que de ser así, sería la puntilla para esta partitocracia absurda, para este tinglado ajeno a la aplicación de la justicia.

La derrota sonora del PP ha venido de la mano de los medios de prensa públicos, que han continuado actuando con total impunidad. Y de la prensa subvencionada que ha cometido auténticas barbaridades ante la cara de gilipuertas de estos politicastros acomplejados.

Ya veremos, a no mucho tardar, a que punto de ruina nos conducen estos irresponsables, pero creo que Rajoy ya tiene clara una cosa: en unas elecciones generales, el PP va a ser barrido.



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