miércoles, 18 de mayo de 2016

FRASES DE DEMÓCRATAS CONVENCIDOS

Un ramillete de demócratas, según se encargan de recordar los nuevos "zampolitis" de la memoria histÉrica. El "zampolit" era el oficial político, el hombre del partido en todas las unidades de las fuerzas armadas de la extinta, gracias a Dios, Unión Soviética. Es decir, un tío que podía dar al traste con cualquier operación y/o iniciativa de carácter militar, solo porque considerara que no se ceñía a las directrices del partido.

Eso de las "directrices del partido" suena mucho a Podemos ¿Verdad? Uno de los grandes logros de los gobiernos supuestamente democráticos, ha sido el de cargarse la formación de nuestros jóvenes, y no tan jóvenes, obviando la parte de la historia que no convenía a los progres de todas las épocas. Y no solo culpo a los gobiernos a partir de 1975, bajo mandato del general Franco ya se permitía a tipos como Tuñón de Lara, agente declarado del KGB, que editara libros vomitivos y consentidos por la censura y supongo que por algún director general falangista de la época que ya estaba maniobrando para cuando se consumara el llamado "hecho biológico" a la muerte de Franco.

Los nuevos "zampolit" son aquellos que nos dicen que es la cultura y que cultura debemos consumir, por ejemplo: "Hay que ver las películas de Almodóvar", que además de ser un pésimo director y un progre cercano a las causas "populares", está implicado en los llamados "Papeles de Panamá" y al que ningún progre de su cabaña ganadera se ha referido ¿Será porque más de uno y más de diez tienen también algo que ver con Panamá y sus papeles?

También nos dicen que Sabina, declarado consumidor de cocaína e ingentes cantidades de alcohol, es un poeta.

Son los mismos que dicen hacer arte, un arte que nadie consume y que se paga con los impuestos de todos los españoles a través de generosas subvenciones gubernamentales, no solo cuando manda el PSOE, sino también del acomplejado PP. Tengo que dar la razón a Jiménez Losantos cuando los tilda de Maricomplejines.

Pero me estoy desviando del tema. He aquí unas cuantas frases de estos "héroes" de la lucha obrera y defensores de la democracia:


Para deshacernos de nuestros enemigos, debemos tener nuestro propio terror socialista. Debemos atraer a nuestro lado digamos a noventa de los cien millones de habitantes de la Rusia soviética. En cuanto a los otros, no tenemos nada que decirles. Deben ser aniquilado(Zinoviev, Grigori, "Severnaya Kommun", nº 109, 19 de septiembre de 1918, p. 2, citado por Vidal, César, Checas de Madrid. Las cárceles republicanas al descubierto, Madrid, Belaqua, 2003, p. 281.

"A fin de vencer a nuestros enemigos, tenemos que contar con nuestro propio militarismo socialista. De los 100 millones con que cuenta la población de Rusia bajo los soviets, debemos ganar a 90 para nuestra causa. En cuanto a los demás, no tenemos nada que decirles; hay que exterminarlos" (Nolte, Ernst, La guerra civil europea, 1917-1945. Nacionalsocialismo y bolchevismo, México, FCE, 2001, p. 91).

Tal ha sido la indignación producida por la política del gobierno presidido por el Sr. Maura, que los elementos proletarios, nosotros de quien se dice que no estimamos los intereses de nuestro país, amándolo de veras, sintiendo las desdichas de todos, hemos llegado al extremo de considerar que antes que su señoría suba al poder debemos llegar al atentado personal. Pablo Iglesias Posse, fundador del PSOE. Diario de sesiones del Congreso de los Diputados.

Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la guerra civil declarada. Francisco Largo Caballero, PSOE, discurso.

La única idea que hoy debe tener grabada el joven socialista en su cerebro en que el socialismo sólo puede imponerse por la violencia, y que aquel compañero que propugne lo contrario, que tenga todavía sueños democráticos, sea alto, sea bajo, no pasa de ser un traidor, consciente o inconscientemente. Santiago Carrillo Solares, discurso.

Por poco que nos fijemos nos encontramos con un Carrillo escurridizo y siempre con contradicciones al hablar de sí mismo. Yo leí algunas biografías encargadas por Carrillo a ciertas gentes: Debray y Gallo, A. María Yagüe, donde Carrillo les cuenta lo que le parece y como le conviene. Ahora tiene anunciada otra biografía de Carrillo su socio de fechorías, en otra época, Fernando Claudín. Ese si que podría decir cosas sobre determinadas épocas siniestras de Carrillo. Claudín, junto con Dolores, fueron guardianes en Moscú de las dos maletas de microfilmes con las historias de una parte de los crímenes de los años cuarenta y parte del cincuenta. Pero Claudín no escribirá sobre eso. Claudín, como buen empollón, parirá un soporífero mamotreto para aumentar confusionismo que ya existe, y, a la vez, echarle un cable a su compadre Carrillo y cubrirse él mismo de sus propias responsabilidades. Enrique Líster Forján. Así destruyó Carrillo al PCE.

La tradición del PSOE era la del reformismo. Pese a sus actividades revolucionarias al final del régimen de la Restauración, el PSOE tuvo un comportamiento oportunista: aprovechó la dictadura de Primo de Rivera para convertirse en el partido más fuerte en la posterior II República. Largo Caballero había sido Ministro de Trabajo. Esto explicaría que el PSOE se lanzase a una revolución para la que las circunstancias no estaban preparadas: ¿Cómo se plegaron los socialistas y los republicanos de izquierda a esta influencia conservadora? No confiaban demasiado en la capacidad revolucionaria de las masas. Los socialistas, desde Pablo Iglesias, respondían a la táctica del socialismo reformista. El señor Largo Caballero, después líder de la revolución, durante la dictadura militar había incluso pertenecido, por orden del partido, a un alto organismo del Estado monárquico, representando a las fuerzas sindicales. Pero además ellos eran los primeros convencidos de la ineficacia del viejo republicanismo y preferían a los conversos Alcalá Zamora y Maura, por creerlos de mayor solvencia. La verdad es que éstos hacían constantemente protestas de su amor al proletariado, de la necesidad de grandes reformas sociales. Los republicanos de izquierda, por su parte, eran nuevos en la lucha política. Representaban grandes sectores de opinión, pera ésta apenas se articulaba en partidos inconexos, hechos a prisa, con una congestión de democracia que terminó por dividirlos y atomizarlosJosé Díaz Fernández, «Prólogo» a José Canel, Octubre Rojo en Asturias, págs. 11-12).