lunes, 8 de diciembre de 2008

Morella 2008, de las raíces al futuro.

A las siete en punto de la mañana suena el despertador, pero tantas eran las ganas por hallarnos ya en Morella, que habíamos pasado por la ducha y estábamos desayunando los tres, mi hijo con más inquietud que nosotros.

No podía empezar mejor la jornada, cuando ya en tierras de Tarragona nos detenemos para repostar y cuan grandes son los designios de Dios nuestro Señor, que en la solitaria gasolinera, en el único coche que estaba repostando a nuestra llegada, estaban cuatro amigos, cuatro correligionarios de Barcelona, con los que nos abrazamos y emprendemos la marcha juntos en dirección a la capital carlista del Maestrazgo, a la capital del general Cabrera.

Morella………… más de veinte años sin ir por esa tierra, al ver sus murallas e imaginar las vidas que generosamente ofrendaron los carlistas que nos precedieron, se hacía un nudo en la garganta, complicado de solucionar. Entramos por la Porta de Sant Mateu y hemos de atravesar Morella hasta la Porta de Sant Miquel, en la ciudad empezamos a ver boinas rojas y banderas patrias, la policía local nos indica donde encontrar aparcamiento y quedamos bastante cerca de nuestro punto de encuentro.

Después de aparcar, volamos hacia el encuentro de nuestros correligionarios que han venido de muchos puntos de las Españas. Abrazos, besos y alegrías se multiplican como el bien que son y que Dios nos concede; así como nos regala un maravilloso y soleado día de otoño en el que debemos rendir el debido homenaje a los que nos estuvieron antes que nosotros y como muy bien decía del lema del acto convocado por la CTC del Reino de Valencia: “De las raíces al futuro”.

Porque tenemos mucho futuro por delante y gracias al Altísimo una más que amplia “cantera” joven y con principios que vienen tras nosotros. Bien es cierto que tal vez hayamos perdido una generación; pero está claro y nítido que tras nosotros vienen niños, adolescentes y jóvenes que están pegando fuerte y que son valientes, porque van contra la corriente y se mantienen en sus principios y luchan por Dios, por la Patria y el Rey.

Cuan triste y aterrador es no ver banderas de España en los consistorios de muchísimas poblaciones catalanas y a pesar de ello, a pesar del adoctrinamiento totalitario de los demócratas liberales, muchos de nuestros jóvenes se sienten españoles y tiemblan de orgullo ante los colores de nuestra bandera. Decía un buen y admirado amigo mío en los discursos: “Cuando era más joven y viajaba por toda España, al decir que era catalán todo el mundo me miraba con orgullo, en cambio hoy lo hacen con odio. Eso es el liberalismo, que oculto tras unas supuestas libertades y una constitución que ha deshecho a nuestra Patria, solo ha conseguido enfrentar a los españoles y fomentar el odio entre regiones”.

No hay que desanimarse, tenemos relevo, tenemos continuidad y nuestros hijos cantaran en los años venideros “…lucharon nuestros padres, lucharemos nosotros también”.

Los carlistas entramos en Morella precedido de cuatro abanderados, dos preciosas margaritas portando una corona de laurel para la ofrenda y la magnífica banda de cornetas y tambores de Llosa de Ranes, que al ritmo de marcha ordinaria lograron atraer la atención de paisanos, visitantes y turistas que salían de cafeterías, tiendas y de sus casas para ver y vivir el paso de las numerosas huestes carlistas que orgullosos desfilábamos camino del castillo.

Muchos, muchísimos fueron los que preguntaban quiénes

éramos y que hacíamos en Morella, muchas personas recordaban tener un familiar, un antepasado o algo que ver con el carlismo, personas de toda España que estaban en la capital del Maestrazgo descansando durante este fin de semana largo.

Llegamos a la explanada en la que se encuentra la estatua del general Cabrera, que sirvió a tres Reyes carlistas antes de su traición, pero debemos recordar todo lo que hizo por la causa. Y allí recordamos a nuestros muertos, a los que durante 175 años han sembrado el suelo patrio con su sangre generosa, con valor, con entrega, con honor, con FE en Dios, sin límites para con su Patria, con el espíritu de mantener sus Fueros y libertades y por un Rey que mantuviera todos estos principios, siendo un servidor de su pueblo y no un sátrapa, un adorno envuelto en falsos adornos liberales cimentados en el papel de una constitución desastrosa que puede convertirse en el inicio de su propia hoguera.

Sonaba la música de la banda en recuerdo de nuestros muertos y las lágrimas afloraban a los ojos de muchos de nosotros, alzándose los ojos al cielo en una silenciosa oración por todos aquellos carlistas famosos y por todos los desconocidos que ante Dios, jamás serán héroes anónimos. Aplausos, vivas y más emoción fueron el colofón a este primer acto del día.

Nuevamente precedidos por la banda de Llosa de Ranes nos fuimos para oír la Santa Misa, de una manera que solo puede hacerse en los actos carlistas, con un fervor y un clima especial, indescriptible, inenarrable……………………… ¡CARLISTA!. Y nuestros músicos de la banda de cornetas y tambores de Llosa… ¡Al quite! En el momento de la elevación de la Sagrada Forma suena el himno nacional desde la plaza y se oye dentro de la iglesia, calando en nuestros corazones y derritiendo las lágrimas de emoción en nuestros ojos para permitir que pasearan libres por nuestras mejillas.

Salimos de la iglesia para cantar el Oriamendi con fuerza y orgullo, mientras amigos, correligionarios de otras tierras de las Españas, que no han podido asistir, participan emocionados de nuestro himno a través del teléfono móvil.

Y nos vamos al almuerzo, al restaurante Carlos VII situado a unos cinco kilómetros de Morella,

presidido por una estatua restaurada del Sagrado

Corazón que domina desde un monte elevado la explanada del restaurante. Esta figura fue destrozada por los demócratas en 1936, en su afán por quitar todo rastro de Dios de nuestra tierra, eso sí, se les llena la boca en defensa de derechos y libertades que a ellos les conviene y se pasan sus propias leyes por “el arco del triunfo” cada vez que ayuda a sus bastardos intereses.

Mas ambiente de familia, más corrientes de afecto, respeto, buen humor, charlas y chanzas durante el almuerzo y emoción en los discursos.

Una jornada inolvidable y magnífica, con una organización exquisita y PERFECTA, que debemos agradecer al esfuerzo de los carlistas valencianos: Vicente, Monzonís, Tòfol y a su capitán y guía José Miguel Orts, estimado amigo y maestro. Gracias a la Comunión Tradicionalista Carlista y a todos los que allí estuvieron.

Visca Crist Rei!!!!!

Visquen les Espanyes!!!!!


Nota: El primer video no tiene una calidad demasiado buena, está grabado con el teléfono móvil, los otros dos, son una pequeña muestra de lo que vivimos en Morella.

















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